La conciliación y la tecnología. Una jornada digital interminable

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La tecnología en el punto de mira para la conciliación

Poder trabajar desde “cualquier” sitio es una aparente ventaja, que unos años atrás, era impensable. En la actualidad la tecnología por medio de conexiones wifi y 4G, teléfonos móviles, tablets, ordenadores portátiles… permite a cualquier persona estar conectado en todo momento, de tal manera que ante cualquier problema o imprevisto la persona puede decidir quedarse en casa o trabajar en remoto sin perder por ello las horas de trabajo y su producción diaria,a la vez que puede disfrutar de una cierta conciliación con su vida personal y familiar.

Esto que sobre el papel parece un “lujo” y un beneficio para los trabajadores, pues hay total libertad para gestionarse la jornada laboral con un pleno acceso al email y a la intranet de la oficina a golpe de clic o toque de pantalla, la realidad es que deriva en una esclavitud. Esta “esclavitud” más o menos inconsciente lo corrobora la Encuesta Nacional de Condiciones de Trabajo ya que el 68% de los trabajadores confirma que recibe emails, whatsapps o llamadas más allá del horario laboral.

Jornada Digital Interminable 

La tecnología, indudablemente ha llegado a nuestras vidas para darnos mucha libertad, permitirnos estar conectados de una manera más directa e inmediata con nuestro entorno y nuestros hobbies y eso, sin duda, engancha mucho. Pero también nos tiene conectados prácticamente las 24 horas del día a la faceta profesional. Por tanto, debemos tener claro que, estar continuamente pendiente de las alertas y notificaciones nos puede llevar a una pérdida del tiempo dedicado a nuestra parcela personal y familiar y sin duda, estar subido a la ola de las “jornadas digitales” interminables sin apenas desconectarse del internet unas horas diarias acaba produciendo problemas de salud y estrés en los trabajadores.

Tecnología VS Conciliación

Sin duda, en el equilibrio está la clave. La tecnología es buena y nos ayuda en nuestro día a día, pero todo debe tener un límite y debemos saber cuándo parar para que no nos tenga esclavizados. No debemos sentirnos poco profesionales por no estar siempre conectados y deberíamos proponernos que a partir de cierta hora la conexión “profesional” debería estar fuera de cobertura.

Hace unos años a partir de cierta hora era obvio de que nadie iba a dar respuesta a los mensajes, ni contestar a las llamadas ¿por qué hoy en día esto se castiga?

 

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