De la nube a la niebla… la informática del futuro

nube cloud computing

Seguramente todos habéis oído hablar durante estos últimos años de la “computación en la nube” o cloud computing, pero ¿tenéis muy claro en qué consiste? Pues bien, la nube no es otra cosa que el empleo de servidores remotos donde se almacena la información y desde donde se ejecutan los procesos que hacen funcionar los servicios y aplicaciones que normalmente emplea el usuario desde su ordenador o teléfono móvil. Para que esta computación funcione se hace necesario una transferencia de grandes cantidades de información y datos por medio de Internet.

Gracias a la nube, se ha conseguido que los móviles y los ordenadores aumenten su capacidad y su memoria enormemente ya que nos permite almacenar cualquier tipo de archivo, fotos, vídeos o documentos en servidores remotos, del estilo de Google Drive o Dropbox por mencionar alguno de los más conocidos.

Esto que nos ha abierto un sin fin de posibilidades tanto a nivel personal, como a nivel laboral, pues todo el mundo puede tener acceso, almacenar e incluso compartir desde cualquier punto con conexión a Internet, la intranet de la oficina o archivos personales; abre un punto de debate. ¿Qué pasaría si se hackeara esa nube o la nube sufriera algún tipo de problema?, ¿qué ocurriría con toda la información que tenemos almacenada en esos servidores?

De la nube a la niebla

Estas cuestiones también se las han planteado diversos expertos y desde la Universidad de Camerino, Italia, creen tener la solución a esta posible problemática. En concreto, proponen desarrollar una serie de protocolos que emplean la tecnología de Internet para desmenuzar los datos a procesar. Es decir, toda la información que generamos, en vez de mandarse para que sea almacenada en un servidor concreto, sería repartida y fragmentada entre diversos servidores de menor capacidad.

A esta descentralización de la información en la nube es a lo que se le conoce como “computación en la niebla” o fog computing. Como se ha comentado anteriormente no es otra cosa que distribuir la información entre más de un dispositivo o centro de dato para evitar la pérdida de esa información, a la par que aumenta la velocidad de acceso. Esto es debido a que los datos quedan divididos entre distintas máquinas y dispositivos. Esta información además se incluiría en una red local privada reduciendo así el peligro que supone transferir datos a través de Internet.

Por todo esto, podemos afirmar que todo apunta a que en poco tiempo iremos abandonando nuestra “queridísima” nube para adentrarnos en el mundo de la niebla… ¿Qué nos deparará el futuro?

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