¿La tecnología y la formación son aliados o enemigos?

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Las nuevas generaciones podría decirse que ya no nacen con pan debajo del brazo, sino que lo hacen con un smartphone o una tablet pegada al dedo. Los nacidos tras la invención de Internet y más aun los que vienen naciendo desde hace una década aproximadamente son ya completamente nativos digitales. Y por ese motivo, surge el debate entre los expertos en educación sobre el manejo de estos dispositivos en las aulas. Muchos de ellos aseguran que incluir la tecnología en la formación aporta beneficios a los alumnos, tales como el aumento de la productividad y el creciente interés entre los alumnos sobre las actividades académicas.

Los dispositivos actuales y el acceso “inmediato” a Internet han supuesto un cambio en la manera en la que todos hacemos uso de la tecnología. Y por supuesto esto también ha tenido su efecto en la formación ya que gracias a las posibilidades que ofrece la red han creado un universo de posibilidades inmensas, tanto dentro del aula como fuera.

Pero no pensemos que el uso de la tecnología es algo novedoso. Porque ésta lleva al servicio de las aulas durante muchos años… tan solo debemos fijarnos en lo que usábamos nosotros mismos, quizá no tan moderno como lo de ahora, pero al fin y al cabo era tecnología… calculadoras, impresoras o fotocopiadoras, procesadores de texto u ordenadores son algunos de ellos.

Si bien es cierto que los dispositivos que usábamos y manejábamos hace unas décadas, nada tienen que ver con los actuales: pizarras interactivas, aulas virtuales, videoconferencias, así como un sinfín de recursos ideales para la investigación y realización de trabajos escolares.

¿En qué medida son aliadas la tecnología y la formación?

El uso de las nuevas tecnologías en los espacios educativos ha supuesto el empleo de actividades mucho más interactivas que permiten mantener la atención de los estudiantes con una mayor facilidad. El empleo de la web 3.0 y el auge de las redes sociales permiten, haciendo un uso responsable de las mismas, una mayor interacción y fomenta el debate permitiendo a los chicos desarrollarse en un pensamiento crítico.

Además desde el punto de vista de los profesores, estos se pueden beneficiar mucho de los avances tecnológicos para permitir crear trabajos mucho más atractivos y eficientes.

Por tanto, usar la tecnología en el entorno académico no es algo nuevo, sin embargo la forma en la que dicha tecnología se utiliza ha cambiado mucho a lo largo de los años, permitiendo mayor flexibilidad, eficiencia y aprovechamiento de los recursos educativos y ofreciendo una formación de mayor calidad a los estudiantes.

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