El otro Chernobyl. «El nuestro»

Recuerdo aquella noche perfectamente. Ha pasado apenas un año. Dentro de mi tienda de campaña intentaba relajarme y no pensar. Tenía miedo. A la mañana siguiente iba a enfrenarme a una durísima prueba por etapas de carreras de montaña. Mientras el aire y la lluvia golpeaban la tienda, oía un podcast sobre Chernobyl: tenía en mente el último capítulo de la serie que había visto la tarde anterior.

Me había resistido a verla hasta entonces pese a la constante insistencia de mis amigos. Quizá no quería imaginarme el miedo y la incertidumbre que tuvieron que sufrir aquellas personas.

Y es que mientras pensaba que una catástrofe de esa magnitud afortunadamente solo pasa en muy contadas ocasiones, (y geográficamente lejos), intentaba extrapolar ese miedo al mío propio de la carrera del día siguiente, todo ello con el fin de sentirme mejor, aliviado de algún modo. Preparado.

Quién me iba a decir que pocos meses después tendríamos nuestro propio Chernobyl, y este sí que nos iba a golpear a todos de cerca.

Y es ese miedo a lo desconocido lo que nos atenaza y no nos deja pensar con claridad. ¿Qué iba a pasar ahora? ¿Cómo reaccionarían las empresas? Si no hay negocio, ¿Cómo resistiría nuestra empresa también a esta situación? ¿Nos mandan a casa a trabajar? Y ahora, ¿qué va a pasar?

Creo recordar que fuimos de los primeros en extremar las medidas y marcharnos a teletrabajar. No te vas a casa unos días por baja laboral. Te vas con la incertidumbre del: “¿Qué pasará ahora?”

Al principio, como habitualmente me suelo llevar el portátil los fines de semana, se te pasan por alto las carencias que pueden tener muchas empresas al mandar a casa a sus empleados. Y así fue. El aluvión de peticiones de portátiles, de webcams, teclados, ratones, etcétera. Fue tremendo. Hasta el punto de que muchas iban a la desesperada: “¿No quedan Celerones? Pues mándame Core i3 o i5… lo que sea.. no puedo tener a mi gente parada.. mándame lo que tengas”, decían.

También nos surgieron muchas oportunidades de negocio en el entorno de la educación. Las universidades se veían obligadas a dar clases on-line y, además, iban a ayudar al colectivo universitario a disponer de un equipo para poder hacer los exámenes.

Llama la atención el número de empresas pioneras en tecnología que no estaban preparadas para este nuevo escenario. No solo en equipamiento, sino que sus sistemas no permitían en muchos casos conectarse fácilmente desde el exterior; no tenían sistemas para realizar videoconferencias, etcétera. No estábamos preparados tecnológicamente para esto.

Esto me hace reflexionar de lo importante que es anticiparse.

Hace un año Mercado Actual tuvo que tomar la difícil decisión de dar un cambio drástico. Un cambio de 360 grados a todo su sistema de gestión, con todo lo que eso conlleva.

Lo más fácil hubiese sido seguir como estábamos por miedo a no afrontarlo, porque lo que tenemos aún nos sirve, ¿verdad? Pero ¿Y mañana?

Afortunadamente esa decisión se tomó, y aunque no fue un viaje fácil y en algún momento  del proceso hubo que dar algún paso atrás, nos acabamos decidiendo por la plataforma Microsoft Dynamics, la cual, una vez adaptada a nuestras necesidades, además de habernos ayudado a mejorar los procesos de la empresa nos ha servido incluso para descubrir nuevas oportunidades de negocio.

Y es que nuestro sistema de gestión que chequea los stocks de los mayoristas en tiempo real, permitiendo bloquear unidades en cuestión de segundos, (como ejemplo), nos ha permitido marcar la diferencia respecto a la competencia, (aun desde casa y con todas las dificultades que ya expuse). Ha sido vital para haber conseguido cerrar numerosas operaciones con empresas porque cuando nadie tenía producto e iba a la desesperada, Mercado Actual pudo suministrar con éxito los pedidos. Si no hubiésemos dado ese paso a la constante evolución de la compañía, aunque el camino era dificultoso, posiblemente hoy estaríamos en un escenario muy distinto al actual.

Y si hablamos en términos anímicos, pese a lo dura de la situación, ha ayudado muchísimo a superarla ver que tu empresa no solo operaba con total normalidad, sino que además generaba más negocio si cabe.

Como reflexión:

EVOLUCIONAR O MORIR:

Quizá si Darwin viviese esta época se habría dedicado al marketing en lugar del naturalismo. Y posiblemente hubiera postulado una teoría sobre la evolución de las empresas. “No sobreviven las más fuertes, sino las que se adaptan mejor a los cambios”. Esto es innovar o morir. Y es una frase que constantemente nos recalca nuestro Director General.

¿Compartes? ¡Gracias!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *